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2021-08-22 | Homilía del 21º Domingo del Tiempo durante el año

Lecturas de la Misa

Josué 24, 1-18

Salmo 33

Efesios 5, 21-33

Juan 6, 60-69


HOMILÍA


Continuamos la lectura de este capítulo 6 del discurso de Pan de vida del evangelio de Juan y nuevamente se da este diálogo entre Jesús y sus discípulos, no solamente los 12 sino la gente que lo venía siguiendo a Jesús.


Recordarán ustedes, desde la multiplicación de los panes y de los peces que habían hecho, ya varios domingos atrás, y pensaba algunas reflexiones del lado de Jesús y algunas reflexiones más ligadas a los discípulos.


Del lado de Jesús. Jesús no miente, Jesús no engaña, les dice a los discípulos la verdad, hubiesen ellos preferido que Jesús vuelva a multiplicar panes y peces, pero Jesús es contundente y verán con su discurso.


En estos domingos previos recordábamos alguna de las palabras que dijo: “trabajen por el alimento para la vida eterna”. Nos dijo también: “Yo soy el pan de vida, el que come mi carne vivirá eternamente, mi carne es vida para la vida del mundo”. De alguna manera, Jesús está anticipando su propio sacrificio en la cruz con esta idea del Pan de vida que tiene que ser comido, ´masticado´ sería la mejor traducción, por el pueblo. La gente esperaba la multiplicación de los panes una vez más, Jesús no miente, eso no lo va a volver a hacer.

Y entonces dicen que, el lenguaje es duro, dice el versículo 61. Este lenguaje ¿quién podrá escucharlo? Claramente el mensaje de Jesús molesta, el mensaje de Jesús cuestiona, el mensaje de Jesús interpela.


Los discípulos habrán sentido lo mismo que sentimos nosotros cuando nos dicen la verdad y nos molesta, no nos gusta a veces escucharla, y por supuesto que el discurso de Jesús cuestiona, interpela, pensemos tan solo cuando nos dice que hay que amar a los enemigos, pensemos tan solo cuando Jesús nos dice que hay que perdonar hasta 70 veces 7, es decir hasta el infinito. Claro que el discurso de Jesús cuestiona cuando se identifica con los pequeños y dice estuve enfermo y me visitaste, desnudo y me vestiste, preso y me viniste a ver.


Claro que el discurso de Jesús cuestiona cuando nos dice que cada uno de nosotros cargue con su cruz y lo siga, pero como dijimos al comienzo Jesús no nos miente, nos dice la verdad aunque su lenguaje y, por supuesto que la práctica de lo que nos dice después, se nos haga difícil.


Y lo otro que pensaba de Jesús, a Jesús no le preocupa el rating, comenzó el capítulo 6 con 5.000 hombres, termina el capítulo 6 con 12 e incluso diciendo que uno de ellos lo iba a traicionar, de 5.000 pasó a 12, no le preocupa el rating, no le preocupa la cantidad y aquí dejo algunas ideas para que pensemos.


Cuántas veces en nuestra Iglesia queremos que vaya mucha gente a la misa, cuántas veces hacemos un encuentro de pastoral, incluso ahora a través del zoom, y enseguida queremos ver cuánta gente se enganchó, cuántas veces hacemos las reuniones de catequesis y estamos preguntando cuántos chicos van a tomar la comunión. Parecería que, a nosotros si nos importa el rating, nos importa la cantidad. Jesús es fiel a sí mismo, es fiel al Padre. Bajó el rating de 5.000 a 11, porque uno de ellos incluso lo va a traicionar, pero está muy tranquilo, porque sabe que esa es su misión.


Del lado de los discípulos. El versículo 66 del capítulo 6 de Juan dice: “desde aquel momento muchos de sus discípulos se alejaron de él” y dejaron de acompañarlo, e inmediatamente después el versículo 67 dice que Jesús pregunta a los 12: “¿también ustedes quieren irse?” Parecería que es un tiempo de elecciones, es un tiempo de decisiones. La gente considerando que era un discurso duro, se alejaron, dice, y dejaron de acompañarlo y Jesús redobla la apuesta y le pregunta ahora los 12 “¿ustedes también quieren irse?”


Para todos los discípulos, los 12, pero también para la gente que lo seguía, es tiempo de decisiones, es tiempo de elecciones. También lo fue para el pueblo judío, en la primera lectura que es el final del libro de Josué. Josué le presenta al pueblo que es momento de elegir, o si quieren elegir al Dios que los acompañó en el desierto y que los liberó de la esclavitud y la opresión en Egipto, o si prefieren el dios de los amorreos, el dios del otro lado de la orillas del río, los dioses de los paganos. Les dice: elijan. Para los discípulos es tiempo de elecciones, para el pueblo judío en el libro de Josué es tiempo de elegir, y creo que también para nosotros hay momentos en la vida que son tiempos de decisiones importantes, momentos en que hay que elegir el camino, tanto en el ámbito personal, en el ámbito familiar y también en el ámbito social. Y como ejemplo de esto, estamos a pocos días de elecciones P.A.S.O., donde vamos a elegir.


Hay elecciones en la vida que, a veces, después se nos hace difícil sostenerlas en el tiempo. Yo siempre digo que, cuando alguien se casa o se compromete, o decide ir a vivir con alguien, o un cura que se ordena, o una religiosa que hace sus votos, en general hay fotógrafos, hay aplausos, hay saludos. Parecería que en ese primer sí, en ese sí público, en ese sí del comienzo del camino, muchos nos están aprobando y acompañando, pero después creo que hay que saber que hay otros sí muchos más veraces, que son los sí que uno da en la oscuridad del dolor y en la oscuridad de la Cruz, cuando vuelve a elegir, cuando ya no está el fotógrafo, no están los aplausos. Pero uno vuelve a decir que sí con fidelidad, a veces también con dolor, cuando en la pareja uno vuelve elegir al otro después de una pelea, después de una discusión, cuando uno vuelve a los hijos a pesar de las dificultades que ellos traen, cuando unos religiosos, religiosas sacerdotes vuelven a decirle que sí en su consagración a Dios. Creo que, a veces, esos sí de la oscuridad, esos sí que no son conocidos terminan siendo sí muy fuertes que nos comprometen mucho más.


Una vez leí que “decir que sí implica decir muchos no a otras cosas”, como que yo le digo que sí a algo, y le estoy diciendo que no a un montón de otras cosas, y por eso, a veces, el sí de la elección es un sí que duele, porque compromete mucho y porque significa mucha renuncia.

Estoy seguro que, muchos de ustedes sabrán de elecciones en la vida, elecciones que después para sostenerlas en el tiempo tuvieron que renovarse con muchos sí que quizá nadie sepa, con muchos sí que no estén en las fotos y no estén en los aplausos.


Pienso en aquellos que quizá decidieron alguna vez venirse a vivir a la Patagonia, y ese sí fue acompañado, y te acompañaron hasta la Terminal, te acompañaron hasta el Aeropuerto, y después sostener ese sí en el tiempo cuando vienen momentos difíciles... Como para que cada uno piense en sus propias elecciones, en esos sí iniciales que hemos dado alguna vez y cómo los hemos podido sostener en el tiempo.


Y pensaba que en este tiempo hay dos temas que quisiera proponer, que creo que merecen de nosotros los cristianos y de todos: decidir, elegir. Elegir qué es lo que queremos, elegir qué es lo que opinamos porque no todo da igual.


Uno de los temas fue vuelto a plantear por algunos políticos un poco verborrágicos, que vuelven a plantear el tema de la legalización de la marihuana y el uso de otras drogas, como entre otros temas ahora, ya que tenemos todo tan resuelto, vuelven con esta cuestión.


La Comisión Episcopal de Adicciones ha sacado un documento que simplemente voy a leer algunos puntos para que nos ayuden a pensar y elegir. Elegir si quiero una postura o elegir la otra porque no me puede dar lo mismo. Dice el Documento de la Comisión de Pastoral de Adicciones: “Lo que hoy debiera estar discutiendo el gobierno y la oposición es la manera real en que nuestros jóvenes pueden acceder a un trabajo digno en los barrios más pobres.”


Todavía no saldamos la deuda con tantos muertos en la Argentina por Covid-19 y, ¿ya estamos buscando chocar, otra vez más, con nuestro pueblo herido? ¿La propuesta es legalizar la marihuana cuando todavía no tenemos lugares de recuperación para miles de jóvenes? La propuesta es ¿legalizar la marihuana cuando la gran mayoría de los jóvenes de nuestros barrios más pobres no llegan a terminar la secundaria y tampoco encontrar trabajo? ¿La propuesta es legalizar la marihuana cuando en nuestros barrios más pobres no hay agua, no hay cloacas, no hay luz, no hay escuelas, no hay club? Mientras la sociedad mira desconcertada el abismo cada vez mayor entre ricos y pobres, la política argentina se sigue entreteniendo con temas de campaña. La legalización de la marihuana, creo que, merece de nosotros una postura, una posición, hay que elegir.


Y el otro tema, tiene que ver con las elecciones y aquí, me parece que, es muy actual el mensaje del beato Monseñor Enrique Angelelli que respecto a las elecciones de marzo de 1973 decía: “Votar no consiste solamente en depositar una papeleta en una urna, votar es hacer y construir nuestra propia historia argentina, es poner el hombro para que como pueblo no se nos considere solamente en las urnas, sino como el gran protagonista y actor en la reconstrucción de la patria. Es para eliminar las causas que generan injusticia, miseria, odio y éxodos obligatorios.”


Parecería que elegir en las elecciones no es solo depositar una papeleta, una boleta diríamos nosotros, tiene que ver con ser un pueblo protagonista que se hace cargo de lo que quiere y de lo que elige.


Termino. Hacia al final Pedro dice: “¿Señor a quién iremos?” Cuando hay que elegir dice: “¿a quién iremos? tú tienes palabras de vida eterna”. Me quedé pensando por qué será que Pedro al final elige a Jesús con estas palabras sencillas: “¿a quién iremos?” Y creo que, seguramente, Pedro habrá hecho memoria de su propia vida, habrá recordado cuando Jesús lo llamo a orillas del lago entre redes y peces, habrá recordado que más allá de ser un gran pecador, a Jesús eso no le importó y le dijo: “tú serás pescador de hombres”. Me imagino recordando que Jesús lo perdono siempre de sus arranques, que a pesar de sus debilidades confío en él y lo eligió piedra fundamental para su Iglesia, se sintió tan amado por Jesús a pesar de su debilidad, se sintió tan comprendido y acompañados por Jesús que no pudo más que volver a elegir.


Ojalá eso también nos pase a nosotros que, estamos invitados a volver a elegir a Jesús, quizá también sea este uno de los sí que nos duelen; volver a decirlo al Señor porque sabemos de las consecuencias de seguirlo, sabemos de lo duro que es su mensaje y de lo comprometida que es la vida si elijo al Señor.


Volvamos a cargar con estas elecciones fuertes de la vida que tenemos que hacer, volvamos a ser valientes y, como Pedro, elegir a Jesús. Y volver a elegir como ciudadanos aquello que más necesita nuestro pueblo, porque no todo la da lo mismo, porque no podemos decir que todo nos da lo mismo, porque es fundamental en la vida elegir, tomar decisiones, hacernos cargo y comprometernos.

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LECTURA RECOMENDADA PARA LA SEMANA

  • Comisión Episcopal de la Pastoral de Adicciones y Drogadependencia, Documento sobre la legalización de la marihuana, 13 de agosto, 2021

  • Mons. Angelelli, Reflexiones sobre las elecciones, febrero de 1973

 
2021-08-22 Dom 21 TDA Homilia Obispo
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