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"Como discípulos misioneros queremos trabajar en equipo"

2023-06-18 | Misa del Domingo 11º del Tiempo durante el año, celebrada en la Capilla del Obispado de Río Gallegos. Texto de la desgrabación de la Homilía de Mons. Jorge García Cuerva, administrador diocesano de Río Gallegos y arzobispo electo de Buenos Aires.


Jesús hoy mirando a la multitud, a los que ve fatigados y agobiados como ovejas sin pastor, le dice “rueguen al dueño de los sembrados para que envíe trabajadores para la cosecha” y en realidad me parece que lo que está diciendo de alguna manera indirecta Jesús es que nosotros no somos los cosechadores, nosotros somos los sembradores por eso también nosotros tenemos que rogar que envíe trabajadores para la cosecha porque lo que nos toca a nosotros hoy es la siembra. Y esto no es un detalle menor.


El que siembra es el que arroja la semilla con generosidad, el que siembra es el que prepara la tierra, el que siembra es el que con esperanza espera que en algún momento comience a germinar. El que siembra no ve los frutos o no siempre ve los frutos, el que siembra tiene un trabajo humilde, un trabajo silencioso, un trabajo en el que apuesta por la vida de esas semillas que arrojó en la tierra, por eso nosotros tenemos que ponernos en el lugar de sembradores y escuchar la voz del Señor que nos dice “rueguen al dueño de los sembradores que envíe trabajadores para la cosecha” porque nosotros en este momento histórico que nos toca vivir. Somos los sembradores y eso significará muchas cosas, entre otras salir de la lógica de buscar resultados, salir de la lógica de siempre; querer tener frutos salir de la lógica de que lo que empiezo a hacer quiero verlo terminado salir de la lógica de creer que todo comienza conmigo y todo termina conmigo.


¿Cuántas veces cuando comenzamos algo queremos ver resultados, queremos ver éxito? Nos pasa en las tareas pastorales, pienso en la pastoral de adicciones que, si lógicamente nos dejamos llevar por los resultados, es una pastoral muy árida, difícil, que en términos humanos ¿qué significa tener resultados? Pienso en la pastoral educativa y por eso creo que, los educadores son sembradores de esperanza porque muchas veces los resultados no se ven porque es una apuesta al futuro quizá una apuesta adentro de dos o tres generaciones, porque como digo siempre, lo único que nos saca del núcleo duro de la pobreza es una educación de calidad para todos, pero especialmente para los más pobres y marginados.


Pensar en categoría de sembrador significa saber que yo vivo en este momento histórico y que en este momento histórico me toca hacer lo mejor, quizá los resultados no los vea.


Cuando uno puede ver alguna gran Basílica, por ejemplo en Europa pienso el Duomo de Florencia, la Catedral de Florencia, es una obra impresionante, impresionante y pienso la cantidad de años que se tardó en hacer esa obra tan extraordinaria y uno piensa en los albañiles, aquellos hombres rudos, sencillos trabajadores, que pusieron los cimientos que pusieron quizá las piedras o ladrillos de las primeras hileras pero que sabían que nunca iban a llegar a ver la cúpula, que sabían que por la cantidad de años que llevaba esa obra nunca la iban a haber terminada y, seguramente no iban a estar el día de la inauguración para recibir aplausos.


Esta conciencia de que somos parte de un equipo, esta conciencia de que somos hermanos y que cada uno tiene que poner lo suyo, de lo suyo lo mejor, en esta actitud humilde del sembrador; no porque yo no sea el que cosecha voy a destruir lo que estoy haciendo; no porque no sea yo el que coseche voy a guardarme las semillas en el bolsillo; porque como yo no voy a ver los frutos entonces tampoco siembro; creo que eso es a veces algo que nos atraviesa, casi diría de modo cultural, a nuestra sociedad y por eso creo que no es casual que Jesús hoy también en el Evangelio convoca a los Doce, estos doce hombres absolutamente distintos entre ellos, pero de alguna manera Jesús entiende que la siembra es una siembra en equipo.


Jesús entiende que la Iglesia es una Iglesia que camina junta, una Iglesia que camina de modo sinodal y que entre todos vamos siendo constructores del Reino de Dios. Esta es la primera característica de los discípulos misioneros de Jesucristo. Asumamos que tenemos que ser sembradores y que tenemos que rogar para que algún día alguien coseche y que quizá no sea yo.


La segunda característica animarnos a trabajar en equipo, saber que nos necesitamos y que nadie puede solo, y aceptar y trabajar en la diversidad. Si uno mira un poco la biografía o las características de cada uno de los discípulos que aparecen hoy, uno se imagina que se estarían peleando todo el tiempo, que no podrían ni siquiera sentarse a una misma mesa porque tenemos incluso discípulos con diferencias ideológicas muy profundas, algunos más ligados a grupos guerrilleros revolucionarios, otros más ligados al pueblo judío cómplice en cuanto a las autoridades con los romanos, tenemos hombres con mayor formación intelectual y hombres muy rudos, hombres de trabajo, pescadores, todos tan distintos, pero que tenían conciencia de que en algunos puntos tenían que estar de acuerdo, fundamentalmente en seguir a nuestro Señor y Maestro, fundamentalmente, en asumir la responsabilidad de concretar y llevar adelante el Reino de los cielos.


La tercera característica. Comienza diciendo hoy el Evangelio que Jesús recorre poblado ciudades que va de un lado a otro y aquí pienso en esta consigna tan fuerte del Papa Francisco de ser Iglesia en salida. Escuchar a nuestro Papa una vez más que nos dice “prefiero una Iglesia accidentada por estar en la calle y no una Iglesia enferma por estar encerrada en las sacristías”. Jesús nuestro Maestro, nuestro modelo es un Dios callejero, es un Dios que anda por la vida recorriendo, encontrándose de lugar en lugar Creo que igual nosotros, tenemos que ser esta Iglesia en salida que, como dice Evangelii Gaudium n. 23: anuncia el Evangelio sin asco, sin miedo y sin demora.


Y la cuarta característica y última que pensaba, Jesús dice que se conmueve, se conmueve frente a esa población, frente a esa multitud que están como ovejas sin pastor, fatigados y agobiados y que enviará a sus discípulos a curar a los enfermos. Enviará a sus discípulos a expulsar demonios y en realidad lo que nos muestra Jesús es que es un Dios que se conmueve por el dolor, un Dios que está cerquita del dolor de los que sufren, un Dios que no es indiferente a los que sufren y entonces nosotros, discípulos misioneros sembradores, también tenemos que animarnos a estar cerca de los que sufren, dejarnos conmover por el dolor del hermano, llorar con los que lloran y animarnos en todo caso hacer también carne las palabras de Jesús en este envío misionero, curar a los enfermos y no porque seamos médicos ¿cuántos corazones podemos curar con un consejo, con un oído que escuche, con un abrazo? Resucitar a los muertos y no es porque vayamos a ser el milagro que hace Jesús con Lázaro, pero ¿cuántos hermanos están como muertos en vida, muertos por la droga, muertos por la violencia muertos por la discriminación, muertos porque viven en la calle? ¿cuánta gente está un poco muerta en vida? Y entonces resucitar a los muertos será hacer lo mejor de cada uno de nosotros para que tengan una vida digna como la que Dios quiere. Expulsar a los demonios y no es que seamos exorcistas, pero es real que hay demonios que nos atraviesan el demonio de la discriminación, el demonio del chusmerío, el demonio de la injusticia, el demonio de la inequidad social, el demonio de la corrupción. Y también entonces, nosotros cada uno, discípulo misionero, tiene que hacer lo mejor posible para expulsar a estos demonios que nos atraviesan como sociedad, que nos afectan en nuestra vida personal, que nos dividen y no nos dejan ser hermanos; no nos olvidemos nunca que la palabra demonio significa división, por lo tanto, miren si tenemos que expulsar demonios ¿cuántas divisiones entre hermanos que nos duelen y no nos dejan llevar adelante este proyecto del Reino?


Como discípulos misioneros que queremos ser sembradores, como discípulos misioneros que queremos estar al lado de los que sufren, como discípulos misioneros que queremos trabajar en equipo, como discípulos misioneros queremos hacernos cargo de ser la Iglesia en salida que nos propone Jesús.





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