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García Cuerva: “AL PAPA HAY QUE LEERLO Y ESCUCHARLO MÁS”

#Francisco10años | 2023-03-14. Diario La Opinión Austral de Río Gallegos ENTREVISTA EXCLUSIVA: el obispo Jorge García Cuerva habló para recordar a Francisco. Cómo comenzó el vínculo, el día que cumplió “el sueño del pibe” en el Vaticano, las cartas de santacruceños que le lleva y el papa responde a mano. La grieta, la visita a la Argentina, la crisis social y la fe de los argentinos. ¿Qué sabe de Río Gallegos? Además, el llamado sorpresa que le hizo. [Por Hugo Ferrer] --------- Jorge Bergoglio cumplió 10 años como papa. Es Francisco. El mundo celebró como si fuera propio de cada uno de los católicos. En la Argentina produjo un gran impacto una serie de notas con medios de nuestro país, pero el teléfono sonó en Río Gallegos.


El sábado 11 a la mañana, mientras la capital vibraba con la segunda jornada del Turismo Nacional, Jorge García Cuerva atendió su celular. El obispo de la Diócesis de Río Gallegos, que abarca las provincias de Santa Cruz y Tierra del Fuego, tuvo el privilegio de que el Santo Padre lo llamara. “Me sorprendió. Quería saber cómo estaba. Hablamos del dicasterio de los obispos y mi rol como comisario pontificio de una congregación religiosa. Además, le comenté que el sábado a la tarde le hacíamos una misa en su nombre por los 10 años y le compartí que habíamos convocado a la sociedad riogalleguense y que en todas las misas del fin de semana se iba rezar por él. Le dije que la celebración iba a tener algunos signos, gestos con velas, impronta festiva dentro del contexto de la cuaresma y dando gracias a Dios por estos 10 años.” De esa misa participó Alicia Kirchner junto a parte de su gabinete y hasta dirigentes de la oposición. Sin grietas. El sacerdote Daniel Ferrari le entregó una vela encendida a la gobernadora, que cumplió con el ritual.


García Cuerva destacó que la charla también alcanzó “para analizar lo positivo que fueron las entrevistas” que le hicieron en Roma Elisabetta Piqué, de La Nación; Daniel Hadad, de Infobae, y Jorge Fontevecchia, de Perfil. “Las notas con los medios fueron importantes, necesarias, que la gente lo escuche a él directamente y no a veces a los intérpretes del papa que no siempre son fieles a su pensamiento.”


El obispo puso en relieve lo que hace en la diócesis, alineado con ese concepto de cercanía con Francisco: “Vengo insistiendo que no sólo lo reconozcamos como una gran figura, sino que lo leamos un poco más, lo escuchemos un poco más y que concretemos un poco más su magisterio. Menos aplausos y más compromiso es la síntesis. En algún punto muchos nos hemos transformado en un club de fans de Francisco, y está bien si queremos reconocer su persona, pero sobre todo reconocer su magisterio, su reflexión. Hay que leerlo, escucharlo y hay que pensar cómo en nuestra sociedad y en nuestra iglesia podemos llevar adelante su consigna.”


Es un hombre incansable. Yo digo que es un joven en un envase viejo. Joven, porque tiene consignas propias de los jóvenes. Habla de sueños, habla de reformas, cambio, de esperanzas. Y al mismo tiempo no vamos a negar que tiene 86 años y tiene problemas en la rodilla, ¿no? Esa relación se fue cultivando desde el diálogo. Muy franco, tiene una gran capacidad de escucha, así que cada vez que me reuní con él, tiene la actitud de la escucha. Asimila todo lo que uno dice, lo que quiere expresar. Y luego él hace su devolución. Es muy observador. Por lo tanto, te hace sentir que lo conoce a uno más de los uno piensa.”


Para García Cuerva, lo que le pasó el año pasado cuando tuvo que viajar a Roma por pedido de Francisco, tal como anticipó en exclusiva aquella vez La Opinión Austral, es inolvidable. “La última vez que estuve con él fue en octubre. Por la reunión del dicasterio de los obispos. Ahí fue cuando me transmitió la nueva misión que me pidió de ser comisario pontificio de un Instituto de vida consagrada en la Argentina. Es una intervención, porque han tenido dificultades con su fundador y ha sido expulsado del estado clerical. Eso significa que yo soy el superior de la orden y el consejo. Y ahí tengo que ir tomando decisiones en consonancia con el dicasterio de la vida consagrada. En la Argentina tienen casa en La Plata (que la hemos suprimido de acuerdo con el arzobispo de La Plata), en Carlos Keen (provincia de Buenos Aires), San Luis, Estados Unidos y México. Esta es una misión desafiante porque es un compromiso con la iglesia.”


Aquel encuentro, esa convivencia, fue relevante. “Cuando voy, trabajo en el dicasterio de los obispos, me hospedo en Santa Marta y siempre el primer o segundo día ya lo puedo ver, compartir, hablar, algo cotidiano en función de la tarea que yo voy a realizar allí. Y hasta la celebración de alguna misa.”


Y así, de alguna manera, cumplió el sueño del pibe. Aún hoy, se emociona al contarlo y en el mano a mano con La Opinión Austral, dio los detalles: “Cumplí 25 años de cura el 24 de octubre del año pasado. Y yo estaba justo ahí, en Roma. Así que pudimos compartir la celebración de la eucaristía en la capillita privada que tiene él. Una misa muy sencilla porque estaba él, otro sacerdote argentino que trabaja ahí en el Vaticano y yo. Una misa muy íntima, muy sentida. Yo no lo podía creer. Me acordé primero de monseñor Angelelli, hoy beato, obispo de La Rioja, asesinado en 1976. Angelelli cuando cumplió 25 años de sacerdote estaba en Roma e hizo una poesía muy bonita. Y en esa misa, junto al papa y al otro sacerdote la quise leer. Y así lo hice. Por eso, cuando cumplía 25 años de cura, por esas vueltas de la vida y sin haberlo pensado, estaba en Roma y con Francisco.”


Han pasado los años y largas charlas y confesiones. Aun así, al obispo lo sigue sorprendiendo: “Lo que más me llama la atención es la mirada que tiene del mundo, el seguir sosteniendo algunas consignas fuertes. La iglesia en salida, la iglesia en hospital de campaña que recibe a los heridos de la vida, cómo nos anima a soñar y a seguir creyendo, cómo nos insiste de que tenemos que ser una iglesia alegre, testimonio de Jesús resucitado. La tolerancia cero con el tema de los abusos: en eso es él muy contundente. Yo siempre me refiero a la primera salida que tuvo de Roma en 2013. El primer lugar que visitó fue la Isla de Lampedusa, en el Mediterráneo, cerca de África. Allí denunció fuertemente todo lo que tuvo que ver con la problemática de los refugiados. Habían muerto un montón que habían querido llegar a Europa en busca de una mejor calidad de vida. Y el papa dijo que el mediterráneo se había convertido en un cementerio. Creo que desde ahí marcó un modo de ser iglesia, de iglesia de los más pobres y de los más excluidos.”


Por estos 10 años de papado, volvió a entusiasmarse con la idea de su visita al país. Francisco lo dijo y generó grandes expectativas. “La visita a la Argentina la tiene en mente y en su corazón. Creyó que podía ser posible a finales del 2017, pero no pudo darse. Creo que la situación en algún momento se complicó y creo que cualquier gesto de Francisco era puesto en lo que yo llamo el barro nuestro, de la política nuestra de ponerlo de un lado o de otro. Las ganas no dejan de estar y posiblemente lo haga en algún momento. Creo que los argentinos tenemos que dejar a Bergoglio ser Francisco. Sintetizando un poco la problemática de entender que es un líder del mundo. Y su último viaje ha sido al corazón de Sudán del sur, al Congo, donde ha sido muy fuerte y contundente de pedirle al mundo que le saque la mano de encima a África. Viéndolo en esos países, que para nosotros son tan alejados, entiende que aparte de la Argentina hay otros países que tienen que ser visitados por él.” Y fue muy concreto para analizar lo que dijo Francisco, cuando reveló que “No implica que yo vuelva y se solucionen los problemas”.


Según García Cuerva, el papa “tiene claro que los argentinos somos un poco problemáticos y no es tampoco la cuestión de delegar en él la responsabilidad de solucionar los problemas que los argentinos venimos teniendo desde hace mucho tiempo. Creo que si el papa es prenda de unidad y tiene la posibilidad de estar en la Argentina seguramente nos hará muy bien a todos.”


En el plano del análisis si Francisco puede ser la guía para unificar al país, fue contundente: “Creo que lo viene siendo, sin la necesidad de tener una presencia física. El papa viene insistiendo siempre con consignas que son universales y que, por supuesto, sirven para la Argentina. Tiene que ver con la cultura del encuentro, con la fraternidad, tender puentes. Lo que pasa es que en la Argentina lo hemos puesto muchas veces de un lado o del otro lado de la grieta y no hemos aprovechado su mensaje.”


Entre las frases que dejó el papa en los reportajes hubo una que generó polémica sobre que “la ideología de género es una de las colonizaciones ideológicas más peligrosas” y habló de “antropología de género". Para García Cuerva, “lo que el papa quiso referir es que la gran riqueza de la humanidad tiene que ver con la diversidad. Y muchas veces la ideología de género lo que quiere es generar una cosa muy uniforme, monótona, que no hace a la realidad, a la naturaleza de los seres humanos. La Iglesia está parada en el lugar de siempre: respetar las diversidades, respetar a todos. El Papa insiste en que el mensaje de Jesús es para todos y creo que eso es lo más importante. Pero al respetar la diversidad de todos los grupos sociales no significa que todos tengamos que estar bajo ese paraguas de esa ideología de género.


En las entrevistas el papa planteó también el tema del celibato. En la Iglesia hay curas que son casados, los de las iglesias orientales católicas son sacerdotes casados. Entiende que son disposiciones en la iglesia latina, la del celibato, que podrá cambiar en algún momento. Hay cosas que podrán y otras que no”.

Más allá de los temas que están acostumbrados hablar, García Cuerva confiesa que no hablaron de San Lorenzo, que está puntero en la Liga Profesional, “porque yo no soy muy futbolero”.


Y en ese llamado del sábado también hubo tiempo para hablar de Río Gallegos. ¿Qué sabe el papa?: “Me pregunta cómo vamos acá, en la diócesis. Le cuento que estamos trabajando en uno de los tantos lineamientos de él. Este año estoy por sacar una carta pastoral que se llama A 10 años del pontificado de Francisco: menos aplausos y más compromiso. Y que tiene como objetivo retomar con fuerza la idea de su magisterio y tratar de concretarlas y eso es lo que le digo a veces. Así sabe del trabajo que vamos haciendo.”


• Obispo, ¿hay más o menos fieles desde que Francisco es papa? Yo lo analizo desde lo que significó la pandemia. En marzo de 2020 hizo una oración universal con la plaza desierta, llovía, y el papa decía estamos en la misma barca. Desde ahí el papa hizo una lectura de fe de todo lo que significaba la pandemia. Y comprendiendo lo que le pasaba a cada uno de los seres humanos, ¿no? Que era que más allá de la pandemia del Covid todos estábamos experimentando una pandemia de emociones, ligada a la soledad, a los miedos, a la angustia, a los abrazos no dados, a los seres queridos no despedidos. Y el papa con cada uno de sus mensajes, en ese tiempo con una catequesis que se llamaba Curar el mundo, me parece que llegó a muchísima gente aun con otra fe, pero que entraban en sintonía por esa experiencia de la pandemia de emociones.


• ¿Cómo hacer para que las familias se acerquen a la fe? ¿Cómo se vive en Río Gallegos? Lo vivimos desde lo que propio papa insiste: el vínculo personal, el llegar a cada familia, que cada familia vive una realidad que es muy compleja y que nosotros, como dice el papa, tenemos que ser facilitadores de la fe y nuestras parroquias deberían tener un cartel que diga Entrada libre, donde regalemos sacramentos y no le pongamos barreras y estemos siempre sintiéndonos los dueños de la fe, de la gracia de Dios. Hemos experimentado acá, en la diócesis de Río Gallegos, el encuentro con Jesús y entender eso, que no somos más que facilitadores. No somos dueños ni los porteros de las iglesias. Durante la pandemia, el cuarto domingo de pascua del 2020, donde Jesús dice “Yo soy la puerta”, yo hice una homilía que decía “Si Jesús es la puerta, nosotros tenemos que tener cuidado de no ser los patovicas evitando que la gente ingrese, pidiendo demasiado requisitos”.


• ¿Cómo trabaja la iglesia la ayuda social, algo que pregona siempre Francisco? La situación en la Argentina es extremadamente compleja. Tenemos un índice de pobreza enorme y un índice inflacionario que es el impuesto a los más pobres. Como dice Francisco, el gran ordenador de la vida es el trabajo. Mientras no tengamos trabajo genuino, como corresponde, evidentemente vamos a necesitar estar en la asistencia constantemente y la iglesia por el principio de subsidiariedad no puede tampoco desentenderse de cuál es su misión. Con lo cual, de modo articulado con el Estado, ese es el modo ideal, pero tenemos que estar dando siempre una mano a quien lo necesita.


En octubre del año pasado, antes de volver a Roma, fue a Tres Lagos para celebrar el aniversario. En un acto muy emotivo tuvo tiempo para charlar con el juez de Paz Carlos Guardo, además de ser un gran conocedor de la historia social y política de Santa Cruz. Hablaron de todo. Y ese viaje le trajo otra gran satisfacción, que el mismo obispo se encargó de revelar a La Opinión Austral. “Aquella vez un grupo de catequistas le escribieron cartas a Francisco. Le habían hecho hasta dibujos. Cuando viajé días después se las llevé. El papa las abrió, las leyó y les respondió. Yo se las traje y se las hice llegar a través de un párroco. Sé que los chicos están muy felices.”


Así, con esta anécdota, García Cuerva amplió el relato sobre su gestión de ser “el cartero privilegiado de Francisco”: “En general cuando yo viajo si algunas personas me dan alguna carta, se las entrego. Las lee y las responde. Ahora no tengo cartas para llevarle. Tampoco me estoy ofreciendo para llevar cartas, porque tendría que llevar dos valijas de cartas. Le estaría dando demasiado trabajo. Cuando viaje seguramente los llevaré. Siempre hay alguna comunidad o algunas familias y se las hago llegar. Las responde a mano y luego se la pasan a máquina y él las firma. Así fue como le traje las cartas para una familia de El Calafate que le quiso contar su historia de cuando se radicaron allí, a un sacerdote de Río Gallegos y a estos chicos de Tres Lagos. En general la gente le comparte sus historias, sus dolores, sus sufrimientos y sus esperanzas y él les responde. A él se las mandan en su mayoría escritas a mano. Ahora tengo previsto viajar después de Pascua.”


El día 1 del inicio del 11 aniversario de su papado, Jorge García Cuerva ya piensa en su viaje desde Río Gallegos a Buenos Aires y el beso a su mamá en la Capital Federal antes de ir a Ezeiza. Mientras, prepara las valijas cargadas de sueños e historias. Francisco lo espera en Roma.

----- La poesía que leyó García Cuerva con el Papa Oración de mi sacerdocio De Monseñor Enrique Angelelli


Siento que mi tierra, dolorida y esperanzada, reza y canta con su historia, vida y mensaje… Peregrina conmigo, en mi carne y en mi sangre, me parece escucharla con su chaya.

En esta Roma pecadora y fiel, un día floreció en mí una Unción… “Sacerdote para siempre” me dijiste entonces, Señor.


Veinticinco años vividos por esos caminos de Dios, con mañanas de Pascua y tardes de dolor, con fidelidades de hijo y debilidades de pecador, con las manos metidas en la tierra del hombre… de este pueblo tuyo que me entregaste, Señor.


Mi vida fue como el arroyo… anunciar el aleluya a los pobres y pulirse en el interior; canto rodado con el pueblo y silencios de “encuentros”… contigo… solo… Señor.


Mi vida fue como el sauzal… pegadita junto al Río para dar sombra nomás.


Mi vida fue como el camino… pegadita al arenal para que la transite la gente pensando: “Hay que seguir andando nomás”.


Mi vida fue como el cardón… sacudida por los vientos y agarrada a Ti, Señor; vigía en noches de estrellas para susurrarle a cada hombre: “Cuando la vida se esconde entre espinas, siempre florece una flor”.


Mi vida canta hoy dichosa a Ti, Señor… Es misterio que se hizo camino ya andado un buen trecho, Señor…

Mesa que acoge y celebra los racimos ya maduros que tu Sangre fecundó.


Todo esto soy yo, Señor… un poco de tierra y un Tabor, veinticinco años de carne ungida con un Cayado, un pueblo y una Misión.


Hoy la tumba de Pedro es la Mesa de esta Eucaristía, Señor… en mis manos renace, como entonces, la Nueva Carne del Amor.

Pablo, tu Vicario, me sale al encuentro como un hermano mayor…

Me dice al oído: “Hermano, confirmo tu Fe y tu Misión, recibe el ósculo de la paz y lleva a tu pueblo mi bendición”.


Y… mientras se encienden las estrellas… allá, lejos, sigue floreciendo el amor. Por este Sacerdocio tuyo, que es mío y de tu pueblo, muchas gracias, Señor.


Es hora de que me despida de esta Roma que me ungió, con un Credo agradecido a la Iglesia que me engendró y con la esperanza de María, ¡Hasta La Rioja, Señor!


La Patria está gestando un hijo con sangre y con dolor… Lloran los atardeceres esperando que el hijo nazca sin odios y con amor.


Mi tierra está preñada de vida en esta noche de dolor, esperando que despunte el alba con un hombre nuevo, Señor.

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